lunes, 12 de mayo de 2014

The First Time I Ever Saw Your Face [Fragmento]

Fragmento del capítulo tres dedicado a mi amiga más lóngeva de internet
11 años juntas, 11 largos en los que hemos reído y llorado juntas
Tardamos mucho en conocernos en persona pero al final lo logramos
Por otros 11 años juntas. Ya sabes que Céline va por ti, Carla.

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Veo que me voy a perder más de una vez por el laberinto que es para mí el R.M.S. Titanic. Me hace atravesar una puerta que nos introduce en un enorme salón. El ruido de voces y más voces, de diálogos, de risas y de múltiples acentos es lo primero que oigo nada más poner un pie allí. Hay bancos de madera prácticamente pegados a los paneles de madera que conforman las paredes, además de una hilera justo en el centro. Sillas y mesas colocadas por doquier y que en este momento están prácticamente todas ocupadas. Hay tantas personas, tantas cosas en las que fijar la vista que mis ojos se mueven a gran velocidad de un lado a otro. Un par de niños pasa corriendo a nuestro lado y no puedo evitar recordar a la pequeña de cabellos rubios que me ha pasado por debajo de la falda del vestido unas cuantas cubiertas más arriba. Automáticamente vuelvo a visualizar dentro de mi mente los ojos azules del hermano que la acompañaba. Sacudo la cabeza con rapidez para quitarme eso de la cabeza y mis ojos vuelven a enfocar la sala donde nos encontramos.

A medida que avanzamos entre la gente me llaman la atención las lámparas que hay en los centros de las mesas. Fuerzo un tanto la vista para verlos bien, pero cada vez pasa alguien por delante y al final desisto. Hay gente por todas partes y un ambiente de jovialidad que inunda el aire y consigue que todo parezca mucho mejor de lo que es. Incluso nuestras perspectivas de futuro. Oigo a alguien decir “sueño americano” y una sonrisa automática me cruza el rostro. Toby me conduce hasta el fondo, hasta una mesa donde se encuentran ya dos personas, dos hombres.

- Te presento a John Sweets y James Sanders, mis compañeros de camarote. – Uno de los muchachos es de porte afable y con un rostro que se ilumina gracias a unos ojos claros. Me dedica una sonrisa que no tardo en devolverle. Su cabello es rubio oscuro y está perfectamente cuidado a pesar de que es obvio por sus galas que no es más que un pobretón, igual que nosotros. El otro va mejor vestido, quizá ha tenido más suerte en la vida, aunque sus facciones son más duras y tiene el rostro surcado por varias cicatrices, sus ojos negros, pequeños, dejan entrever que ha tenido una vida dura. También noto a simple vista que es bastante mayor que nosotros, ya que en su cabello negro azabache se ven varias canas aquí y allá. – Ella es Valerie, mi amiga con la que hago este viaje. – Me presenta a los muchachos que automáticamente se adelantan y me estrechan la mano. El primero, John se da la vuelta y percibo que llama a alguien. Miro de  interrogativamente a Toby que se encoge de hombros a mi lado. Una muchacha de aproximadamente mi edad de largos cabellos rubios que lleva recogido en una trenza al igual que yo se acerca hasta nosotros. Posee unos ojos claros al igual que John, pero sus facciones son más delicadas, incluso la forma en la que se mueve hace que parezca que está flotando y no puedo evitar preguntarme por qué tengo la sensación de que está fuera de lugar.

- Os presento a Céline Lehane, mi prometida. – Una sonrisa asoma en el rostro de la muchacha mientras da un paso hacia nosotros. – Ellos son Toby y Valerie. – Lo cual me deja claro que a James ya le conoce de antemano. Quizás hasta se hayan encontrado los tres antes de que Toby encontrase su camarote, todo es posible.

- Es un placer. – Incluso su voz es delicada, suave, como un murmullo y otra vez me preguntó lo mismo que hace unos segundos. ¿Está fuera de lugar esta muchacha rodeada de tantas personas de la tercera clase?

- Igualmente – Le estrecho la mano con una sonrisa en el rostro. Es la primera mujer que me habla desde que he subido al buque y que sea una muchacha aparentemente tan educada y amable sólo hace que las cosas sean más fáciles.

- Muchachos, ¿qué les parece si vamos a la sala de fumadores que se encuentra aquí al lado? – El que lo ha propuesto es James Sanders que mira a Toby y John con una sonrisa ladeada en el rostro. Sé perfectamente que Toby no fuma pero también le conozco lo suficiente como para saber que no va a hacer el feo de decirle a su compañero de camarote prácticamente recién conocido que no quiere ir. Es por eso que no me sorprendo en absoluto cuando se vuelve hacia mí con una ligera sonrisa y me planta un beso en la mejilla antes de decirme que vuelve en un rato por mí. Echa una mirada a Céline antes de despedirse de la misma y observo como su prometido la besa ligeramente en los labios antes de irse con Toby y James que han tomado la delantera y desaparecen entre el gentío. Mi mente viaja nuevamente hasta los ojos del chico sin nombre antes de notar que Céline ha puesto su mirada sobre mí. La miro y le sonrío con amabilidad mientras tomo asiento en la mesa donde ella se ha sentado. ¿Cuándo? No lo sé, posiblemente mientras yo volvía a visualizar aquellos zafiros franceses.

- Me gusta mucho tu nombre. Suena… no sé… - Noto que se queda pensativa como si no supiera que decir. Yo me limito a sonreírle agradecida mientras me paso una de mis manos por mi cabello castaño peinándomelo distraídamente, eso que haces cuando no sabe qué hacer. - ¿Eres inglesa? – Asiento con la cabeza. Inglesa de pura cepa como aquel que dice. Nacida y criada en Inglaterra. Soy ese tipo de persona que jamás hubiera creído que fuera a dejar su tierra natal y sin embargo aquí me encuentro, en un enorme trasatlántico cruzando precisamente el océano Atlántico para irme a América donde me espera mi padre y un futuro con mi mejor amigo.

- Tu deduzco que eres francesa – Lo digo casi sin pensar, pero es que su nombre parece tan francés. El típico nombre que me mencionaba Chloe cuando decía en voz alta sus lecciones de francés y mencionaba nombre de aquel país. Qué coincidencia (o quizás no lo es) que me encuentre a una muchacha de nombre francés cuando hace un rato me he topado con aquel muchacho cuyos ojos parecen haberse grabado a fuego en mi mente por mucho que yo trate de evitarlo y, es que aunque me pregunto el por qué no consigo encontrar respuesta alguna a este misterio. Cosas de la vida.

- Así es – Me contesta y veo una sonrisa asomar en sus labios. Parece orgullosa de su patria y no es para menos. ¿Quién no lo está? – Soy de Burdeos. No sé si… - Se calla e intuyo que iba a decirme que no sabía si lo conocía.

- No, no lo conozco aunque seguro que es un lugar precioso. – Lo poco que le he oído hablar a Chloe sobre Francia me ha parecido una maravilla, porque por supuesto, la señorita Whitakker si que ha viajado en varias ocasiones por Europa, una lástima que nunca me hayan permitido acompañarla y me hayan dejado en casa ocupándome de tareas generales a pesar de ser su doncella personal.

- Lo es. En cierto modo me apena abandonar Francia, pero seguramente América también tenga sus rincones con una belleza única – Lo dice con un tono misterioso en la voz, casi juraría que con cierta tristeza pero como si no tuviera más remedio que irse de Francia y embarcarse rumbo a América. Me pregunto automáticamente si habrá algo más que simplemente cambiar de país y continente, sino habrá algún motivo oculto tras todo eso.